Viajes con sabor a ron: Panamá y sus rones de color rojizo

Por Gabriel Balbás

En Latinoamérica todos los caminos parecen llevarte a Panamá. La capital centroamericana está estratégicamente ubicada y excelentemente conectada con decenas de líneas aéreas. Es imposible pasear por el Caribe sin pasar alguna vez por la Ciudad de Panamá, por ello es que era un destino que estaba destinado a visitar en Viajes con Sabor a Ron.

Los panameños tienen una importante producción de caña de azúcar que data del año 1510, fecha en que los colonos introdujeron el cultivo de la misma a estas tierras. Durante años el uso exclusivo de estos cultivos era extraer la miel de caña y posteriormente el azúcar, pero no fue hasta 1908 que Panamá conoció lo que hoy es uno de sus productos icónicos: El ron Abuelo.

Llegada

El aterrizaje en Panamá fue sencillo, los trámites del aeropuerto fueron menos tediosos que en otras oportunidades y al rato ya estábamos adentrados en la Ciudad de Panamá mientras hacía un calor húmedo que a ratos es desesperante. Debo admitir que a primera vista esta ciudad no me encanta, creo que por alguna extraña razón yo siempre imaginé a Panamá diferente, pero eso no me resta la emoción porque el objetivo es probar rones.

El paseo por la zona colonial –el Casco Antiguo– fue bastante interesante, pero recuerdo con precisión en el momento en el que el guía me contó que en 1670 el pirata Henry Morgan (si el mismo en el que se inspiró el ron Captain Morgan) saqueó el país y sólo se salvó el revestimiento en oro del altar de una iglesia que posteriormente visitamos. Me encantan esas historias de piratas, barcos y corsarios, azotando el Caribe, porque en todos esos cuentos el ron es protagónico.

La ida a la iglesia fue mucho más provechosa para mí que la propia visita al canal de Panamá, que si bien tiene un peso importantísimo en el comercio internacional, como atractivo turístico tiene bastante poco que resaltar. Así que aceleré el tour y le pedí al chofer que me llevara a un sitio donde pudiese comprar ron a un buen precio…

El anaquel de rones panameños

Tras llegar al pasillo de licores de un supermercado local, y ya habiendo metido en el carrito el Ron Abuelo que pretendía probar, otro producto se roba mi atención: se trataba del Ron Carta Vieja 18 años, un destilado embotellado en una preciosa botella de cristal transparente, con todos los elementos finamente cuidados. Lamentablemente el costo de estos rones de lujo no da para comprarlos en cada viaje, pero esa botella me llevó al ron estándar de esa destilería, el Carta Vieja Añejo, que resalta por su líquido color rojizo oscuro.

Luego vendría la degustación respectiva. El Ron Abuelo Añejo me sorprendió con sus notas aromáticas a coco, flan, concha de naranja y el avainillado característico de los rones añejados en roble blanco, en comparación al Ron Abuelo 7 Años, cuyos aromas son más marcados hacia los frutos secos como la almendra, y la recordación a macerados como las pasas rubias y los dátiles. En boca, ambos rones tienen larga permanencia en boca y destacan rasgos que se adelantaban en nariz.

El Carta Vieja en cambio es un ron más potente en nariz y en boca. Los aromas son más hacia los tostados, el tabaco, el caramelo quemado. También es de aromas más amaderados. En boca es de entrada intensa, picor especiado, y luego un dejo a vainilla y tabaco.

Me voy de Panamá con una grata impresión de sus rones. Quizá no hay tantas etiquetas como en Venezuela o República Dominicana, pero hay una buena interpretación de sabores en sus rones. Siempre recordaré esos rones de colores llamativamente oscuros, con vetas rojizas y caoba, que para mí son el símbolo de la ronería panameña…

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