Abadía de San Nicolás en Barbados, una isla con sabor a ron

En la cima de la colina descampada sobre la cual se levanta un molino de viento que sobresale entre palmeras, se esconde uno de los tesoros mejor guardados de Barbados. Allí está la Abadía de San Nicolás, un lugar que resume la historia de esta isla azucarada, ubicada en las Antillas Menores, entre el mar Caribe y el océano Atlántico.

Entre un bosque de caobas, en el pico de la colina Cherry Tree Hill que corona un baobab gigantesco, en la localidad de St. Peter, está esta abadía de 1650 que ahora es un santuario para los amantes del ron. Desde allí la montaña desciende, sin mayor vegetación ni arboledas, hasta el mar picado de la costa este que despunta como lugar para surfear.

Y no hay mayor vegetación ni arboledas porque las plantaciones de caña arrasaron los bosques nativos del Caribe y hoy, con el negocio del azúcar en declive, abundan los terrenos baldíos en toda la isla. Quedaron los descendientes de los esclavos de las plantaciones y un floreciente negocio del turismo para darles sustento.

Las pocas plantaciones de caña de azúcar que perduran están allí para la producción de ron. Y entre las destilerías apetecidas por locales y visitantes –entre ellas Cockspur, Foursquare y E.S.A. Fields– sobresalen la de Mount Gay y esta, la de la Abadía de San Nicolás.

Mount Gay presume de ser la marca más antigua del mundo. “Un acuerdo legal del 20 de febrero de 1703 –se lee en sus botellas– confirma la existencia de una ‘casa de destilación’ en nuestro estado azucarero de Barbados, haciéndonos el productor de ron más antiguo del mundo”.

Entretanto, las botellas de St. Nicholas Abbey tienen la particularidad de destilar solo el jugo de la caña que crece en inmediaciones de la abadía, de cara al océano Atlántico. “Estamos tratando de regenerar los campos. El azúcar está de salida, así que estamos tratando de producir jugo de caña y ron a partir de allí”, comenta Simon Warren, quien junto con su familia adquirió la monumental propiedad diez años atrás. “Hay toneladas de rones en el mundo, pero el nuestro es único, proviene de un mismo barril y no está mezclado con otros. Nuestro objetivo es hacer ron a muy alto nivel”.

Algunos podrían pensar que la familia Warren –de origen anglosajón, cabellos rubios y ojos esmeralda– prefiere el escocés por sobre todas las cosas, pero lo cierto es que el refinamiento del ron ha hecho que este se convierta en una bebida de lujo. Como buenos barbadenses, los Warren saben que un buen ron tiene todo para plantarse frente a las bebidas mejor reputadas.

Los mejores rones de la Abadía San Nicolás esperan 12 y 18 años para salir de los barriles, así que Simon Warren desaconseja añadirles otros líquidos que alteren su sabor maderado, como la gaseosa.

Los expertos también ofrecen opciones para los que quieran acompañar la playa blanca y el mar turquesa con una bebida sin mayores pretensiones, como el popular Ron Punch. “Nuestro ron blanco es ron disyóquey”, comenta Warren. “Es bueno para mezclar”.

Barbados es la última de las Antillas Menores. O la primera, según la perspectiva europea. Tiene una extensión de 431 kilómetros cuadrados. Ubicada frente a las costas de Venezuela y Guyana, es la isla más oriental del Caribe. Su capital es Bridgetown, una ciudad pequeña especializada en compras sin impuestos para los turistas y a menudo el punto de partida para recorrer la isla, plagada de resorts junto al mar que a veces no dejan descubrir su esencia.

Hasta estas tierras llegó impulsado por los vientos Cristóbal Colón en su primer viaje y, posteriormente, en el siglo XVII, fue feudo de los británicos. Finalmente, la independencia de Barbados se firmó en 1966, pero la influencia inglesa se nota a lo largo y a lo ancho, aunque casi toda la población es de origen africano.

Barbados tiene ese encanto del Caribe insular –las playas soñadas, el agua tibia, la brisa reconfortante, la música hipnótica, el avistamiento de tortugas–, pero con la particularidad de la herencia inglesa. Los automóviles transitan por el costado izquierdo de las vías, la iglesia anglicana tiene una fuerte presencia, la gastronomía tiene también algo ‘british’ y hay afición por el polo y el críquet.

En Barbados, la distribución administrativa es singular, no hay regiones como tal sino once parroquias, como la de Saint Joseph o Saint Thomas, más Bridgetown, la capital. En St. George, por ejemplo, los ‘buses reggae’ de transporte público recorren bulliciosos los campos agotados que una vez fueron cañaduzales.

De cualquier forma, en Barbados los ingleses aún se sienten como en casa y el acento londinense es común. Cuando los cielos grises de Inglaterra pasan cuenta de cobro a la mente y al espíritu, es hora de volar en masa al Caribe con unas cuantas libras esterlinas.

Ocurre que la oferta turística es variada y para todos los bolsillos, pero la afluencia de una gran cantidad de visitantes británicos y estadounidenses ha permitido que Barbados se especialice en el turismo de lujo.

El campo de golf Green Monkey, en el resort Sandy Lane, en la costa oeste, es un buen ejemplo de lo que pueden encontrar las más abultadas billeteras en este territorio coralino. Para jugar los 18 hoyos, los golfistas tienen que estar hospedados en su exclusivo hotel, vecino de la residencia One Sandy Lane, donde la cantante Rihanna suele pasar sus escapadas al país que la vio nacer.

El campo Green Monkey tiene cinco tipos de pastos diferentes, trampas con arena de Guyana, acantilados recubiertos por buganvillas y solo está abierto una hora al día, de 8:30 a 9:30 de la mañana. Esa hora de juego tiene un costo de 4.000 dólares. Los responsables del campo cuentan con algo de orgullo que ni siquiera el PGA Tour recibió autorización para jugar allí.

Desde el pasado diciembre, Avianca ofrece la ruta Bogotá-Bridgetown los miércoles y sábados a las 2 p. m. y a las 6:55 p. m. Para los colombianos no se requiere visa. Barbados tiene más de 113 kilómetros de playas de arenas blancas y mar turquesa. Está a dos horas y media de Bogotá en avión. El país tiene su propio dólar y casi toda la población es de origen africano.

Fuente y fotos: Eltiempo.com/vida/viajar/
Autor: Juan D. Montoya Alzate / Especial para VIAJAR

Invitación de www.visitbarbados.org

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