Bacardí: gestionar una destilería “verde” es mucho más difícil de lo que se piensa

Los desechos son una parte desafortunada, aunque totalmente natural, del proceso de destilación. Además de los culpables habituales como la electricidad y el empaquetado, también hay granos sobrantes en la producción de ginebra y vodka que se pueden usar para alimento de ganado, y partes de agave que se utilizan en el proceso de elaboración de tequila que sirven después como fertilizante.

En el caso del ron, la producción de aguas residuales, un subproducto de la destilación, es una gran preocupación. En Puerto Rico, Bacardi es un pionero en convertir esa agua residual en energía, que luego utiliza para alimentar las calderas de la destilería para producir vapor.

El proceso reduce el consumo de combustibles fósiles de la instalación en un 40 por ciento. También es parte de un compromiso con la sostenibilidad que se remonta a los orígenes de la compañía hace más de 150 años, cuando el fundador Don Facundo Bacardí Massó asumió el reto del gobierno español de reducir los excedentes de melaza en Cuba, lo que llevó a la creación del ron Bacardí.

“Nuestro desafío es tener cero impacto en el medio ambiente”, dice el Maestro Máximo de Ron Juan Piñera, que ha trabajado para la empresa durante más de 30 años. “Estamos trabajando para lograrlo y nos complace cuidar el medio ambiente”.

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Sin embargo, gestionar una destilería verde va más allá del agua residual. Piñera señala otras tres áreas en las que la empresa se centra para mantenerse lo más sostenible posible.

Abastecimiento: Bacardí trabaja con compañías que tienen programas ambientales propios. Esto se extiende tanto a las materias primas como a los envases. Hace que sus proveedores rindan cuentas de las normas laborales, los derechos humanos, la salud, la seguridad, la protección del medio ambiente y la integridad comercial antes de trabajar con ellos.

Envasado: Bacardi ha trabajado continuamente para reducir la cantidad y el peso de sus envases, reduciéndolo en un 10 por ciento a nivel mundial en 2017. La compañía también está explorando fibras recicladas para sus envases de cartón.

Operaciones: en sus destilerías, Bacardi ha reducido su consumo de agua en un 55 por ciento, con ciertos sitios con cero residuos a vertederos. “El objetivo es que todos nuestros sitios no creen residuos a vertederos para 2022”, dice Piñera.

Tal como ha demostrado la historia de la empresa, ese objetivo podría convertirse en realidad.

Con información de Bacardí – Liquor.com

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