El día que Ron Carúpano sacó a bailar a un bombón

Hay parejas que son perfectas. Quizás se les vea coquetear pero siempre vuelven al refugio casi natural donde la bienvenida está siempre al borde del éxtasis.

Nos referimos al Ron y al Chocolate. Parece que no hay paladar que se resista a las caricias que esta dupla producen. La complicidad es su carta de presentación. Juegan en intimidad y todo esto pasa detrás de una gran sonrisa, en la privacidad de un paladar complacido. Aunque dicen que lo bueno se comparte.

Una mañana, Ron Carúpano se refugió en La Casa del Chocolate. Y SIPARUM fue testigo de lo lúdico que puede ser juntar un bombón de chocolate con un destilado venezolano.

Primero lo primero: Una Maestra Chocolatera y un Embajador Ronero se juntan, se complementan y convierten un mesón en un parque temático con invitados que volverán a ser niños mientras se embadurnan de colores y sabores.

Los directores del juego se llaman Yurubí Rivero, por La Casa del Chocolate y Gabriel Balbás, por Ron Carúpano y durante las próximas cuatro horas, enseñarán no solo a hacer bombones sino a encontrar la perfecta armonía de rellenos con cuatro ases del portafolio de esta marca de ron venezolano.

Ron CarúpanoLa jornada consistió en muchos juguetes sobre la mesa: moldes, termómetros, fundidores, paletas, pintura vegetal, un buen chocolate y pasta para rellenar. Para la ocasión, se seleccionó un Mijao de carácter 61% cacao de Chocolates El Rey que, llevado a las temperaturas exactas para manipular y dejar ver espontáneas espirales, seduce tanto la vista como la imaginación.

Instrucciones van y vienen de la maestría de Rivero: proceso de cristalización, crocancia, brillo, estabilidad, selección de colores, efecto cortina. Todo lo necesario para que el chocolate sirva de cajita de sorpresa que permita esconder cada uno de los rellenos. Elegantes, sin burbujas, con el espesor ideal.

ChocolateCuando la armonía se realiza con bombones, el chocolate cede en protagonismo para convertirse en un actor de 30% de participación en la historia. Así, algunos atributos dejan de ser considerados para convertir la experiencia en una danza milenaria de paladares alegres y explosivamente sorprendidos.

Tras el proceso de refrigeración, el maestro Balbás presentó a los caballeros que buscarían su bombón de pareja. Y esto fue lo que sucedió:

Ron Carúpano Black – Especias (clavos de olor, canela)

Este ron joven, denso, brillante, con su fuerte presencia azucarada, permite un primer olfato de caramelo avainillado, para explotar en el paladar y confirmar en la segunda fase olfativa que su pareja de baile sería, sin duda, el bombón relleno de especias maceradas y hechas pasta. Los clavos, la canela y otros aditivos de este bomboncito son los ideales para que el licor de ron Black se mueva al ritmo de un mambo-blues de Cal Tjader.

Ron Carúpano 6 – Parchita (maracuyá, chinola)

Su brillo y color más claros y traslúcidos, permiten que la suavidad del cítrico se manifieste en su primera fase olfativa, mostrando su origen marino en un olfato posterior, para confirmar su astringencia al catarlo. ¿Se imaginan a esta parejita bailando al son del steel pan mientras un atardecer languidece en una playa del Caribe?

Ron Carúpano 12 – Coco

Cuando un portento hace entrada, todos son espectadores. Así sucede con la opacidad del Carúpano 12 de Ron Carúpano que trae consigo la fama bien ganada de los frutos secos y la almendra salada, mientras su amargura cítrica rápidamente evoluciona y permanece frente a un seductor bombón de Coco. Los cañaverales y el aroma a cocoteros ahumados llevarán directamente a esta dupla a disfrutar del saxo de Paul Desmond mientras suena Take Five con el Dave Brubeck Quartet en vivo.

Ron Carúpano 21 – Arequipe (dulce de leche)

El reto del día. ¿Lograrán Arequipe y Carúpano 21 darse el sí final? (Sonido de marcha expectante). Textura, elegancia y untuosidad envuelven al paladar. Definitivamente son la pareja protagonista de esta historia que deja la misma sensación que el preludio de la Sonata No. 1 de Johann Sebastian Bach: repetir hasta el cansancio como un éter que eleva y del que no deseará regresar.

La Casa del Chocolate es anfitriona siempre para que historias de amor, como estas, ocurran a puertas abiertas para todo su público. Ron y chocolate hecho bombón: un baile perfecto.

@inv_lacasadelchocolate

@roncarupano

 


Escrito por: Bea Rondón – Instagram: @beatnhey y @saborabeat

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