Viajes con sabor a ron: Especias, Ron, Caribe y Donas

Tras varios recorridos por las estanterías de licores de diferentes tiendas, supermercados y bodegones, había un ron que claramente gritaba ¡Cómprame! Sus etiquetas con una caricatura de una mujer hawaiana me hacían un guiño de ojo cada vez que me topaba con esas botellas.

Sin embargo, aunque me coqueteaba no fue amor a primera vista. Me tomé mi tiempo para googlear acerca de este destilado de caña americano, para finalmente llevármelo –literalmente- bajo el brazo.

Gabriel BalbásSailor Jerry es el nombre de este ron elaborado en los Estados Unidos, al igual que otras tantas etiquetas del mercado norteamericano, declara ser producido a partir de una selección de “los mejores rones del Caribe”. Lo que me llevó a comprarlo fue la propuesta de un ron especiado, una tendencia muy popular en las islas caribeñas. Se dice que antes que se conociera que el ron mejoraba cuando se le añejaba en barrica, los piratas y bucaneros equilibraban el amargor de los rones añadiendo una mezcla de algunas especias como vainilla, canela, nuez moscada y clavos de olor. Hoy en día se les clasifica como Spiced rum.

Esta marca de rones es un homenaje a un reconocido tatuador estadounidense, cuyo nombre era Norman Collins, quien se consagró en el arte del tatuaje old school durante la década de 1930. Sus tatuajes se caracterizaban por líneas negras de trazos gruesos y una paleta de colores planos; comúnmente plasmaba figuras femeninas en el cuerpo de marineros, razón por la que uno de sus diseños fue escogido para adornar la etiqueta del ron creado en su honor.

Después de probarlo sólo un par de veces, disfrutar su marcado sabor a vainilla y una picosa sensación que quizás provenga del clavo de olor, me convencí que este ron me pedía un postre que lo acompañara. Un maridaje dulce que se conjugara con las especias. Tras leer varios listados de “cosas que no se pueden dejar de hacer en Miami” me encaminé hacia The Salty Donut, una cafetería especializada en donas, que muchos describen como las mejores de Miami.

En Miami la gente no se mueve sin automóvil, pero yo no me iba a limitar por eso. Abrí mi Google Maps y encontré un camino a Wynwood para probar las tan reputadas donas. Luego de varias estaciones en metro y 11 cuadras a pie (que al principio se veían fáciles, pero no bajo el sol inclemente de Miami al mediodía), finalmente llegué y tal vez esto haya sesgado mi análisis sensorial, pero después de semejante caminata, cualquier cosa que probara me iba a saber a gloria.

The Salty DonutThe Salty Donut tiene una fama bien ganada, por eso los clientes hacen fila para comprarlas. Es una tienda muy bien conceptualizada, de espacios agradables, con donas impregnando de su aroma todo el recinto. Se ven frescas, en pequeñas bandejas ¡Todas suculentas! Las reseñas alaban su masa brioche, que se caracteriza por lograr una suave crocancia por fuera y muy esponjosas por dentro. Debo confesar que las quería todas, pero opté por dos de las que estaba muy seguro funcionarían para mi propósito de maridar con el ron especiado.

La primera que probé fue la de mantequilla morena con sal. Una dona bastante clásica, envuelta en un glaseado de azúcar bronceada, con tropezones de sal. Fue un contraste ideal, la sal sacó el sabor caribeño y mineral del ron, mientras el glaseado bailaba al son de las especias y el caramelo propio del ron (que probaba a escondidas para que no me llamaran la atención en la tienda).

Escogí también una de maple y tocineta. Esta vez sabía que funcionaría porque esta savia es un indicador de aroma que consigo en muchos rones, y no fui decepcionado. Las especias se complementaron muy bien con el dulzor ahumado del maple, mientras que la tocineta lograba refrescar el paladar con toques crocantes y salados, ideal para no empalagar.

Finalmente, terminé agregando el ron a mi vaso de café frío ¿Qué podía salir mal? Café, caramelo, ron y especias, todo combinado con bastante hielo, mientras comía donas al más puro estilo americano. Una experiencia en la que se juntaban las especias orientales, el ron del caribe, y las donas estadounidenses…


Gabriel Balbás

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