La Belle Cabresse: la dueña del ron de Guyana Francesa

Guyana Francesa. Un paraíso escondido que forma parte de la República de Francia (lo cual no todos saben) y que, sin duda, es su secreto mejor guardado en Suramérica.

Al lado de Venezuela -al menos en términos de mapamundi, porque llegar hasta allá es una odisea, que se los digo yo- existen unos vecinos que pueden dar cátedra en términos de orgullo por los productos salidos de su tierra, amor por su naturaleza y fidelidad a su herencia ronera. Así que no es de sorprender que al llegar a cualquier lugar lo primero que ofrezcan sea un Ti-Punch. En vaso corto, con hielo, sirope de azúcar y limón, esta bebida siempre viene de la mano de una botella pequeña (o grande, depende del local) con una mujer sonriente en su etiqueta: La Belle Cabresse.

Ataviada con un turbante de colores, la joven “doudou” de la etiqueta parece ser una advertencia: “¡Ehhhh… con cuidadito que los 50° no son gratuitos!”. Y como en Guyana Francesa es fácil dejarse arrastrar por las costumbres lugareñas, tras la acostumbrada frase “¿Por qué no?”, me lancé al agua.

La probadita resultó ser un chapuzón que, de entrada, regaña (como decimos los venezolanos), pero luego se deja colar. Sin embargo, la intuición fue de mucha ayuda, y tras la advertencia transmitida por la doudou de la etiqueta, decidí no pasar del primero de los Ti-punchs porque la experiencia iba a devenir en ataques de risa constantes. 

Una dama presente en todos los bares y cocinas

Luego, preguntando por acá y por allá, me di cuenta que para los guyaneses hablar de ron es hablar de La Belle Cabresse. De hecho, es casi materia obligada tener una o dos botellas en casa o bien para ofrecer el sacrosanto Ti-Punch a un visitante o bien para hacer daiquirís o punchs con alguna de las exóticas frutas locales.

La Belle CabresseSolo basta una visita a las grandes cadenas de supermercados, o incluso a los pequeños establecimientos (abastos, bodegas, colmados) de algún pueblo, para ver el alcance y penetración de la marca. La Belle Cabresse es la dueña y señora local, algo así como la miss más querida de la Guyana Francesa.

En los anaqueles está presente casi con un lugar de honor. Su efigie -que está a la altura de la dama del turbante de la emblemática harina de maíz P.A.N. de Venezuela- mira de soslayo a las marcas de Martinica y Guadalupe que compiten por el trono del Ron Agrícola Francés (AOP France), denominación de origen que ya ha ganado cierto abolengo en la industria.

Pero esta señorita no solo está en los bares. Su exótica presencia se extiende hasta la cocina, porque hasta en las recetas más gourmet, sus notas de sabor están presentes. Sea que necesite marinarse o ponerle un toque de picante a un postre, la sonrisa de La Belle Cabresse aparece con toda naturalidad como parte de la idiosincrasia del lugar. 

Tomar ron agrícola y no sucumbir a la resaca

Y sí, todo el asunto de La Belle Cabresse y su posicionamiento en el top of mind de este departamento de ultramar de Francia es como para hacer un libro, también es, esto de tomar y disfrutar del ron agrícola francés y no ganarse una resaca en 15 minutos.

Lo primero que hay que saber es que este es un ron de aroma más fuerte y un sabor diferente al industrial. Esto responde, entre otras cosas, a que el ron industrial se hace a partir de la melaza que se fermenta y se destila; el agrícola, por el contrario, se elabora de la destilación del guarapo de caña y no se añeja.

Así que, si esperas tomar algo parecido a cualquier ron blanco de tu bar, olvídalo. Este tiene de entrada un muy embriagante olor a caña dulce que te hará sentir fuera de peligro. Pero, ah, ah, no caigas. ¡Es una trampa! Al primer sorbo entenderás por qué.

Al probarlo, lo primero que se nota es que su dulce aroma viene acompañado de una explosión potente y picante que hace estremecer hasta sentir un calor que invade por completo. Sin embargo, luego de esta entrada tan teatral, se siente el sabor a caña dulce que, probablemente te remontará a felices pasajes infantiles, y es en este preciso momento cuando de nuevo la advertencia es válida. No te confíes a menos que tengas aguante.

Los amantes del ron son capaces de disfrutar los agrícolas al seco o solo con hielo. Según ellos, es lo mejor que puedes hacer para disfrutar de todos sus sabores. Pero si eres de los que sucumbes a la tentación de los cocteles y te decantas por los famosos “punch”, recuerda lo que escribo, ponle hielo (y mucho), y campanea*. Estas bebidas son deliciosas, pero a cuenta de dulces, es fácil olvidar el grado alcohólico (18°) que tienen.

Luego de todo lo anterior, solo queda decir: ¡Salud! y esperar que el sabor de la Guyana Cabresse (¡Ups!), no te haga perder la cabeza.

*Campanear: mecer, batir suavemente, refiere a prolongar la ingesta de un vaso de licor por su posible efecto.

Por: Perla Crespo-Izaguirre/ @perlaccs

Fotos: @photosdumonde_denys

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