Una “bodega” está inmortalizando al ron venezolano

Por Eleonora Mata

Nunca se imaginó don Pablo Quijada, el próspero bodeguero que surtía a las familias de La Asunción entre los años 50, 60 y 70, que su historia de vida y particular oficio iban a quedar inmortalizados en una esquina de la ciudad capital de la Isla de Margarita, justo en la misma casa que habitó por décadas al lado de su fiel esposa Guillermina.

Francisco Suniaga, reconocido escritor venezolano nativo de La Asunción, describe a Pablo como un bodeguero afable, pero “sólo con las personas mayores”, de dientes gruesos, severo en la forma de conducir su negocio, y muy perspicaz al momento de despachar cualquier mercadería.

Todavía le recuerdan recostado de la pared en su silla de madera recibiendo el fresco de la tarde a las puertas de la casona gris y blanca, identificada con el N° 26, mientras esperaba la llegada de los clientes habituales que iban por un poco de azúcar, café, maíz pilado, pan, o por sus dos productos principales como eran el kerosén detallado para encender las modestas cocinas del pueblo, o la compra del mítico ron de Margarita destilado en Altagracia, que en carteritas o en garrafas, adquirían fundamentalmente caballeros para libar en solitario o con amigos.

Del ayer al presente

La Bodega de Pablo, después de permanecer cerrada por más de 40 años, fue recreada a finales del 2016 justo donde funcionó originalmente en la esquina de la calle Unión cruce con la calle González, lugar de residencia del matrimonio Quijada, gracias al empuje y visión del Grupo DMC que es propietario y artífice en la isla de Margarita de espacios gastronómicos caracterizados por su abolengo e historia.

El lugar concebido inicialmente como una extensión de Guillermina Restaurant, fue el primer intento por rescatar el “negocio” de Pablo Quijada. En la actualidad opera como una despensa del ya legendario espacio gastronómico de cocina tradicional en La Asunción, desde el que se despacha el café, los postres o los platos fríos para los comensales que visitan la Casa N° 26.

Allí se puede disfrutar de su decoración con antigüedades como cajones de madera que otrora servían para trasladar refrescos, artículos de peltre, un filtro de agua de cerámica y piedra, viejos utensilios de cocina o de las ollas de cobre que cuelgan de las paredes, confiriéndole al lugar un gratísimo ambiente lleno de evocaciones y marcado acento en la nostalgia.

Pasaría un año más, hasta noviembre de 2017, anhelante ella de la celebridad y del prestigio que una vez endilgaron los pobladores de La Asunción a don Pablo Quijada, cuando la bodega tan popular renació por segunda vez.

Y se llamó la “Bodeguita de Pablo”

Cada semana, de miércoles a sábado, a partir de las tres de la tarde y hasta cerca de la medianoche, entre olores a madera, tabaco, chocolate, café y ron, cobra vida la historia de este hombre sencillo nacido en la ciudad de La Asunción, Pablo Quijada, quien ahora presta su célebre nombre para firmar un inigualable espacio calificado de Rum Bar al que la gente ha dado por llamar el “Templo de Ron”, La Bodeguita de Pablo.

La Bodeguita de PabloEl punto queda un poco más abajo de su ubicación original, en la misma calle Unión bajo el N° 28, al que accedemos luego de una sólida puerta de cristal tras la cual nos invade de inmediato y por completo una ráfaga de aromas seductores que parecen tentarnos al disfrute por entero de los elixires que allí reposan.

Ahora se le ha hecho honor y ha quedado para siempre eternizado el bodeguero, bautizando con su nombre un espacio donde el concepto es regalar el mejor viaje por toda la cultura del ron venezolano, y donde la “ñapa”, igual que los caramelos que Pablo regalaba a quienes compraban en su bodega, es agregar a la experiencia un buen tabaco, mixturas con chocolate, o un café recién colado para disfrutarlo sólo o mezclado con un buen destilado venezolano.

Originalmente se divulgó que este espacio ubicado un par de casas más abajo de la residencia de Pablo y Guillermina, sería una tienda de productos de diseño y antigüedades, que por demás venía como anillo al dedo teniendo como marco la cautivante ciudad colonial de La Asunción. Sin embargo el interés y la pasión de un hombre por proyectar las maravillas de su país, dieron el giro necesario y reenfocando el propósito, le asignaron a la Bodeguita de Pablo su nueva misión: ser lugar para rendir tributo a la bebida venezolana que se obtiene por fermentación y destilación de la caña de azúcar, uno de los mejores rones del mundo.

 

Destilería Altagracia

Carlos Guerra, el CEO de Group DMC y responsable de la creación del concepto de La Bodeguita de Pablo, es además de un gran conocedor del ron, un entusiasta y convencido promotor de la estimulante bebida estrechamente enraizada con el Caribe, tanto así, que Guerra adquirió también en Margarita las instalaciones de la Destilería Altagracia, que datan de 1900, con el sueño de desarrollar pronto y cuando las condiciones lo permitan, el primer hotel boutique dedicado por entero a recrear la historia y las delicias de esta bebida para así brindar una experiencia única en todo el planeta.

Así se toma el ron en la Bodeguita de Pablo

En este espacio habitan y conviven las principales casas roneras de Venezuela: Santa Teresa, Carúpano, Diplomático, Cacique, Pampero, Roble y otras más. En su decoración se impone el techo alto y dos grandes andamiajes de madera sobre los que, además de botellas, se exhiben artilugios decorativos que como sortilegio actúan envolviéndonos en sus ficciones, narrando por separado y en conjunto fabulosas historias del pasado.

En La Bodeguita de Pablo, el ron se toma como mandan los maestros de las casas roneras: principalmente puro o en las rocas. Uno de los grandes atractivos del lugar es su propuesta de catas dirigidas donde, además de exponer el paladar a la riqueza de los sabores de las mejores marcas del país, se disfruta de una maravillosa explicación que acompaña cada sorbo y termina por convertir la visita en una auténtica travesía de placer sensorial e intelectual.

Dos son las catas dirigidas que en primer término nos propone el lugar. La cata “La Bodega” que lleva a transitar un mix que integran las experiencias de Pampero Selección, Diplomático Mantuano, Carúpano 21 y Santa Teresa 1796. Luego está la cata “Asuntina” que la componen Pampero Aniversario, Cacique Leyenda, Santa Teresa Linaje y Diplomático Planas.

Cata La Bodega

Si prefiere experiencias más sofisticadas, y siente la necesidad de sentir los aromas, notas y matices de los rones de alta gama, puede solicitar también catar un ron de colección como, por ejemplo, el Zafra 1991, el Añejo Legendario o el X.O. de la Casa Carúpano, un Cacique Antiguo, un Ron Roble Extra Añejo o un Diplomático Reserva Exclusiva.

Otra de las maravillas de catar ron en La Bodeguita de Pablo es poder experimentar rituales como sentir su sabor en una cristalería previamente ahumada con especies o con crustas de sarrapia, canela y café o deleitarse con un vaso que ha sido humedecido con la concha de limón o de naranja, o disfrutar de un trago de ron emulsionado con sirope de parchita o con bitter elaborados por la casa con recetas originales y exclusivas, todos métodos cuidadosamente seleccionados para exaltar las cualidades de cada producto.

La Bodeguita de Pablo

También en La Bodeguita de Pablo, los cocteles que sirve la casa dan mucho de qué hablar y especialmente, mucho que saborear. Son pocos, pero rigurosamente seleccionados, con el enfoque de privilegiar por encima de todo la autenticidad del ron que se degusta.

El Special Caracas Mule que lleva por supuesto ron, cerveza de jengibre, piel de naranja y hielo, servido en su llamativo tazón de cobre, es un impelable. Luego está el Old Rum Fashion que se sirve con un toque de azúcar, naranja majada, hielo triturado y un punto de soda. Se suma la Caipirissima, con ron blanco, azúcar, hielo igualmente triturado y mucho limón. Cerrando la oferta de elixires tenemos el Carajillo de La Bodeguita de Pablo que es una auténtica maravilla, elaborado con Arakú licor de café y un espresso cargado, y finalmente, el Rhum Orange Infussion, que es ron de naranja mezclado con infusión de flor de Jamaica o de durazno.

La Bodeguita de Pablo es historia, sabor y pasión por el ron. Es un espacio con legado, que quiere enseñar y hacer sentir la magia que emerge del fabuloso destilado de caña de azúcar.


Fotos: cortesía de Eleonora Mata

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