3 placeres compartidos entre malbec y ron

En vísperas de la edición 2020 del Malbec World Day, ofrecemos esta mirada personal a las relaciones que encontramos entre ron y el tinto emblema de los argentinos:

  1. Dulzor caribeño. Siempre he encontrado interesante cómo las notas de clavo y canela aparecen tanto en el malbec como en el ron con su respectiva diferencia. Es evidente que el lienzo de melaza y alta gradación de alcohol amplifica estas notas, mientras la base de uva la hace más sutil y justo esa diferencia vale la pena explorarla.
  2. Golosidad sin empalagar. Los rones y los malbec mejores y más intensos son golosos, se sumergen en las notas dulces desde el ataque hasta el final pero nunca empalagan, siempre tienen algún matiz, generalmente otorgado por la crianza en barrica, como el tostado o el humo, que los aleja de esa sensación de dulzor avasallante.
  3. Versatilidad de ocasiones. Vuelvo a invocar a los mejores rones y los mejores malbec y también un símil que me gusta: el de los buenos libros. Parte de la grandeza de los buenos libros es que se puede leer de un tirón, de forma superficial y se disfrutan (Don Quijote puede ser un magnífico libro humorístico, Madame Bovary una novela romántica con final trágico), pero si uno se entrega e ellos y los somete a un escrutinio detallado consigue más y más detalles maravillosos que invitan a futuras lecturas. Igual me ha parecido siempre que pasa con los grandes productos del buen beber, pero esto se potencia en los buenos malbec y los buenos rones. Yo, un malbec con expresión de terroir y paso por madera, puedo tomarlo solo o con una picada intrascendente de quesos y embutidos, pero sé que si me interno en la cocina a preparar un plato de cocción larga el malbec también estará allí para acompañarlo y mostrarme matices que en la copa casual no percibí. Y así el gran ron que puede dar una sofisticación inusitada a un cóctel (siempre me asombra cómo mejora un Rum fashioned cuando el ron es más complejo) pero se presenta imponente cuando se sirve seco o sobre una roca en sobremesa. Así los grandes libros, los grandes malbec y los grandes rones.

Artículo original de Jesús Nieves Montero para Esnobismo Gourmet.

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