Viajes con sabor a ron: Los rones colombianos, un mercado emergente

Por Gabriel Balbás

Hay un país que está dando mucho de qué hablar últimamente entre los apasionados de los rones, se trata de Colombia. Aunque ciertamente es una nación consumidora de aguardientes -que por estos lados llaman “guaro”- es imposible que la zona escape de la herencia caribeña que constituye la producción de rones, proveniente de una historia enmarcada en el cultivo de la caña de azúcar.

La llegada al aeropuerto El Dorado es amena y diferente a lo que vengo acostumbrado en Viajes con sabor a ron. Especialmente el clima frío y lluvioso, muy distinto a la media de 30 grados que sofoca al bajarse de un avión en las islas del Caribe. Bogotá también huele distinto, el aroma a café es protagonista desde que llegas hasta que te devuelves.

Sobre la historia ronera de Colombia hay bastante que contar, pero en resumen todo comienza a mediados del siglo XVI, cuando se trajeron los primeros cultivos de caña de azúcar desde Santo Domingo a las regiones de Cali y Cartagena. Como sucede en todo el Caribe, luego de conocer la caña, con los años apareció el ron en estas tierras.

Cata de rones colombianos

Tras un recorrido por Bogotá, luego de visitar la catedral, la zona de La Candelaria, la torre Colpatria, entre otros tantos atractivos turísticos, me siento en un restaurante de la selecta zona “T” para disfrutar la degustación de los clásicos rones colombianos:

Comenzamos por el Ron de Caldas de 8 años de añejamiento, un destilado de sabor dulzón, con toques avainillados y frutales. Este ron me sorprende por lo dulce de la mezcla, característica que pudiese venir de su reposo en barricas de roble blanco en un clima montañoso y nublado, a más de 2200 metros de altura. Hay que destacar que su sabor es mucho más sofisticado que el ron Caldas tradicional que puede encontrarse en los supermercados de Bogotá.

El otro ron famoso en Colombia es el Medellín, que a mi gusto vienen siendo los que más recuerdan a la madera, con un amargor más marcado. La cosa mejora con el Medellín 5 años, donde ya la evolución en madera nos regala notas a vainilla, caramelo y algunos toques frutales.

Los conocedores me comentan que los mejores rones de Colombia no se consiguen dentro del país, ya que hay una ley que privilegia a los licores departamentales (por eso el ron de Caldas, Medellín, Santa Fe) y en muchas ocasiones estos departamentos no permiten el ingreso de otros rones a sus territorios, por lo que hay que viajar a países como Inglaterra, donde se están posicionando muy bien los rones colombianos con marcas premium emergentes como Ron Hechicera y Ron Dictador (ambos con variedad de galardones en festivales internacionales).

El ron y la gastronomía colombiana

En una tierra de tradición cafetera no es de extrañar que el ron y el café se mezclen, como es el caso del licor de ron Juan Valdez, una exquisitez que la gigante nacional de café colombiano lanzó al mercado hace unos años. También el ron acompaña muy bien a variedad de platos criollos, como el pan de bono relleno de guayaba, los buñuelos, y las natillas navideñas.

Los días en Bogotá pasan rápido. En esta ciudad parece que los planes nunca se agotan. Hay que volver, pero a Cartagena, Medellín y Caldas, para conocer más a fondo la industria ronera que se oculta en el país del aguardiente…

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