Una maestra en formación en Industrias Bravo

Por Rubén Darío Rojas

Fotos: Cortesía de Rosamy Belmonte


Siempre se dice que un maestro ronero se hace con formación y un largo proceso de añejamiento, como el que está viviendo en la actualidad Rosamy Belmonte, licenciada en Tecnología de Alimentos, al frente de la gerencia de Elaboración de Licores, Envejecimiento y Desarrollo de Productos, en Industrias Bravo & Cía, ubicada en Venezuela, específicamente en el estado Monagas, al Oriente del país.

Belmonte, que ingresó a Industrias Bravo en el área de Desarrollo de Nuevos Productos, rememora que “fue mi primer trabajo y resultó una experiencia muy bonita, pero que amerita mucha preparación tanto en la parte sensorial como en la de formulaciones”.

La formulación de un refresco fue la primera tarea asignada en la empresa. Luego vino la responsabilidad de desarrollar vodkas saborizadas, licores a base de ron, licores dulces, aguas gasificadas y otras saborizadas. En todas ellas aprendió a “buscar armonía y balance”, precisa.

“Después pasé al área de supervisión de licores y a encargarme de la elaboración, envejecimiento y desarrollo de nuevos productos”, explica Belmonte. “Me encargo de recibir el alcohol, hidratarlo y llevarlo a las barricas para su envejecimiento”.

Añejos por venir

Rosamy es la responsable de todo el control de calidad de los destilados, desde la materia prima. “Actualmente estamos trabajando en las fórmulas de dos productos: un ron añejo y un ron ultra premium que vamos a sacar a final de año” desliza feliz, “ambos con una mezcla interesante de los alcoholes añejados en la empresa”.

Industrias Bravo no cuenta con destilería, así que compran los alcoholes puros a fabricantes de los estados Yaracuy y Lara, en la región centro occidental del país. La materia prima se elabora según los parámetros requeridos para cada producto, pues existe “un perfil definido para cada caso, según el tiempo de envejecimiento que tendrá cada ron”.

Un equipo conformado por seis personas acompaña a Belmonte en las tareas diarias de la gerencia: Son una supervisora y tres mezcladores que elaboran las mezclas según las necesidades y perfiles, más dos “toneleros de Carúpano – región venezolana con larga tradición en estas labores de destilería- que se encargan de manera artesanal de la reparación de las barricas, en armarlas y mantenerlas.

El camino a la perfección

“Es una preparación muy larga”, refiere sobre el proceso de formación para llegar a ser master blend, primero, y luego maestro ronero. “Incluso la empresa ubicó personal externo que se encargó del adiestramiento, además de coordinar visitas a otras bodegas para entender la magia que ocurre en las barricas, porque la parte química es importante pero también cómo influye el alcohol que recibes y llevas a añejar”.

Belmonte insiste en aclarar que son “años de estudio, lectura y práctica. Se requirió un año solo para levantar el manual de calidad y poder obtener la DOC Ron de Venezuela lo que nos llena de orgullo”. Y puntualiza: “Además debes garantizar que una vez que el producto sale al mercado se puede repetir siempre con un mismo perfil”.

Casada, con 31 años, Belmonte manifiesta que sus primeros hijos serán estos rones que salen al mercado, y aclara para terminar: “Yo ahora soy una Master Blend, una maestra mezcladora. Estoy trabajando para llegar a ser maestra ronera y me siento como una flor en medio de tantos hombres, amo este trabajo y me he apasionado con el mundo del ron”.

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