Tía María: Otra manera de disfrutar del ron jamaiquino

Por Gabriel Balbás / Viajes con sabor a ron

Desde que empecé con “Viajes con sabor a ron” me topo con una constante en los anaqueles y las barras a donde llego: siempre está exhibida una botella de “Tía María”. No importa si estás en San Vicente, en Trinidad, en Barbados o en este caso en Grenada; la glamorosa botella negra, con toques rojos y letra dorada corrida siempre está presente.

Ya la curiosidad me tenía ansioso. Ese licor tiene que ser llamativo para estar en casi todos los lugares por los que paso. Además, es la recomendación especial que me hace la regente de la barra del hotel donde me estoy hospedando en St. George, en la pequeña isla de Grenada, justo al norte de Venezuela y a unos pocos kilómetros de las islas de Trinidad y Tobago “¡Pruébalo!”, me insiste, cerrando el pacto con el tradicional “si no te gusta, no lo pagas”.

El célebre licor Tía María se elabora en Jamaica, y para ello se utiliza una mezcla de selectos rones jamaiquinos (recordemos que la isla tiene una amplísima tradición ronera que data de mediados de los años 1700), a los cuales se le añaden granos de café también cultivados en la isla, se le aromatiza con varas de vainilla, y se le complementa con azúcar. Una receta que -según la leyenda- fue confiada dentro de un joyero de perlas a una aristócrata española por su sirvienta, en momentos en los que huían de la hacienda donde vivían.

El licor de ron y café de la Tía María que, según la historia, era el nombre de la ayudante de la hacienda en la referida leyenda, se ha popularizado por el mundo gracias a sus sabores dulces, especiados y tostados, una mezcla que no puede pasar indiferente ante ningún paladar. También cautiva con sus aromas, que le dan gran versatilidad para la coctelería.

Son las 3:00 p.m. en las costas de una pequeña playa escondida en la vía al aeropuerto de Grenada, y en la barra me sirven un Espresso Martiní, elaborado con Tía María, vodka, jarabe de azúcar, y café espresso, todo mezclado con bastante hielo, agitado en coctelera y servido en una copa Martini. Aromas e ingredientes caribeños -y un vodka foráneo- para armonizar a la perfección con una de las mejores vistas que el mar Caribe puede regalarte: ¡La de una playa de Grenada, por supuesto!

Aunque se le disfruta mezclado en cócteles, el licor de Tía María también puede beberse solo, frío de nevera, con hielo, o a temperatura ambiente como un digestivo. Es común que le decoren con granos de café, para dar un referente visual y aromático de lo que se conseguirá en boca. Una botella que combina 2 de los mejores productos caribeños: Ron y Café.

No hace falta viajar a Jamaica para disfrutar de esta exótica mezcla. La distribución de Tía María hace que sea un licor que se comercializa en más de 60 países. Ningún viaje con sabor a ron estaría completo sin saborear una copa del licor de ron aromatizado con café y vainilla más famoso del mundo: ¡Tía María!, otra manera de tomar el ron jamaiquino.

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