Viajes con sabor a ron: Bahamas

Agua de lluvia, arena rosada y cáscaras de coco son parte de los rones de Bahamas

No saben cuántas veces soñé con Bahamas. Desde que comencé con Viajes con Sabor a Ron tenía claro que la meta era lograr captar la esencia de los rones a través de las islas del Caribe y para ellos había que recorrer – de sur a norte- desde Aruba hasta este archipiélago. Finalmente, después de mucho planificar, de un viaje de par de horas de avión desde Venezuela a Miami, y casi una noche de navegación desde la Florida, anclamos en Nassau, con el firme propósito de conocer los rones de estas tierras.

Un ron que envejece en plena capital bahameña

Bahamas

Mientras centenares de turistas bajan de los barcos con la turística idea de disfrutar de un día de playa en las paradisíacas costas de Bahamas, mi objetivo es distinto y opuesto en el mapa, pues me paseo por la capital -entre callejuelas que se salen del sector turístico- para encontrarme con una destilería que desde 1789 elabora rones con espíritu bahamés. Una caminata de escasos 20 minutos, bajo el inclemente sol caribeño nos adentra en pleno corazón de la producción de rones de Bahamas.

Jhon Watling’s es el nombre con el que bautizaron a esta destilería, en honor a un afamado bucanero de la época colonial (recordemos que rones y navegantes siempre van de la mano). Durante siglos, San Salvador era conocida como Watling Island, pero en 1925 decidieron renombrarla como le habría bautizado Cristóbal Colón tras el descubrimiento europeo en 1492 (aunque al principio se pensó que su primer desembarco habría sido en la Isla Gato). El coloniero Watling se quedó sin isla, pero -años después- con su nombre plasmado en un “oro líquido” embotellado que pudiese ser considerado un tesoro de la ronería del Caribe, recuperó su status en la memoria colectiva.

La visita a la destilería, dentro de los espacios de una propiedad llamada Buena Vista, fue una experiencia más que fascinante para mí como amante del ron. Tras el recibimiento con una buena Piña Colada arranca el muy corto pero inolvidable paseo por la casa de los rones Watling’s.

Del agua de lluvia al envejecimiento en roble americano

El recorrido comienza con algunos datos de interés que definen los valores diferenciales de lo rones de la destilería Watling’s: Aseguran que todos sus productos se realizan con agua de lluvia, acumulada en pozos, sometida a un proceso de filtrado a través de arenas rosadas traídas de las islas bahameñas de Eleuthera y San Salvador. Otra curiosidad es que Bahamas no cuenta con una industria azucarera propia, por lo que su maestro ronero recorre el Caribe en busca de melazas de caña para elaborar estos rones.

Antes de embarrilarlo, el aguardiente base pasa por un proceso de filtrado en carbono. Parte del carbón utilizado en esta etapa se obtiene de la quema de cáscaras de coco local. El destilado, ya filtrado, se envejecerá en barricas de roble americano por un tiempo máximo de 5 años; el momento exacto para sacar el ron de la barrica lo determina su maestro ronero, quien pertenece a la sexta generación de esta práctica, acumulando de sus mentores más de 175 años de tradición en el arte de la elaboración de rones de calidad.

Aromas a vainilla y caramelo son protagonistas en los rones de John Watling’s

En plena sala de añejamiento me invitan a meter la nariz dentro de 3 barriles dispuestos para olfatear el producto final de sus 3 líneas de rones: El John Watling’s Pale Rum, un ron joven con mezclas de 2 años de añejamiento, con aromas marcados a melaza de caña y ciertos toques a cáscara de naranja. El John Watling’s Amber Rum -3 años de añejamiento- con una interesante mezcla olfativa con tendencia a vainilla intensa, avellanas tostadas y un toque de cuero. Finalmente, el Buena Vista -el ron single cask de 5 años de añejamiento, top de la línea- que se expresa en nariz con aromas acaramelados, frutos secos y fruta macerada.

Para concluir el recorrido, se llega a la barra de cata, donde podremos finalmente probar los rones de la destilería Watling’s para descubrir los sabores de cada una de las etiquetas que ofrecen; sabores bastante acordes con los aromas que evocaban en el proceso anterior. Se sienten las melazas, los tostados, la vainilla, los cítricos o el acaramelado, en cada una de las 3 copas.

De la ronería a Junkanoo Beach

Con la sonrisa en el rostro que deja una misión cumplida, un nuevo ron descubierto durante estas rutas por el Caribe, y el sabor sabroso de estos rones bahameños, es hora de disfrutar de una tarde de sol en Junkanoo Beach, una playa espectacular a la que se llega caminando (derechito por una calle larga) desde la destilería Watling’s. Así es Nassau, la capital de Bahamas, un sitio que te regala buenos rones y una playa de lujo a menos de 10 minutos de distancia…

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