Viajes con Sabor a Ron: Surinam, la tierra del Ron Borgoe

Por: Gabriel Balbás

Si ya estaba en Guyana lo razonable es que los viajes con sabor a ron nos llevaran a visitar a la vecina Surinam, uno de los países más desconocidos de América del Sur. Iríamos tras el Borgoe, un producto bien valorado por los amantes del ron, quienes lo consideran una auténtica rareza.

La travesía comienza en la capital de Guyana a las 4 AM, donde el transporte contratado nos busca para arrancar el recorrido hacia la frontera con Surinam. En total 12 horas de camino por carretera -sumado al cruce en ferry del rio que divide a ambas naciones- separan a Georgetown en Guyana de Paramaribo, la capital de Surinam. Es un viaje largo, por tierras desoladas, y con un paisaje monótono.

El ron llega a Surinam con los ingleses y holandeses

Durante par de siglos los ingleses, y luego los holandeses, trajeron a cientos de esclavos para cultivar la caña de azúcar en los valles del río Surinam. Principalmente hindúes e indonesios (de la isla de java) eran forzados a producir azúcar que posteriormente se trasladaba a Europa. Aunque con el tiempo los holandeses incluyeron el cultivo del té y el cacao en la zona. Una pequeña cantidad del cultivo de caña era utilizada en destilerías locales para realizar los rones propios. La SAB es la única destilería aún activa en el país, y es quien elabora el popular Ron Borgoe.

Paseando por Paramaribo

Caminar por las calles de la capital surinamesa es una relajante actividad. La urbe capitalina es la región más poblada del país, con apenas 243500 habitantes. Paramaribo es extremadamente calmada en comparación con los millones de pobladores que abarrotan las calles de otras capitales de Latinoamérica. Aquí el calor es un poco más sofocante que en Guyana, y mucho más agobiante que en Venezuela.

La mezquita de Paramaribo está ubicada en la avenida Keizerstraa. El templo, construido en 1984, sirve para la propagación del islam en la región. Es quizás la edificación más impactante de la ciudad, y lo más fotografiado por los turistas. No hay que ser islamista para admirar su arquitectura, contemplando los increíbles colores que el atardecer brinda por estos lares. La ciudad es bordeada por el río Surinam, con aguas turbias y barrosas, en la que surcan algunas modestas embarcaciones de madera, con banderas de colores que rompen con el color marrón del agua.

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La cocina exótica de Surinam

En la época de esclavitud, los holandeses e ingleses que controlaban esta zona trajeron a indios y javaneses a trabajar la tierra. El resultado: una gastronomía rica y variada. Por las calles de Paramaribo encontrarán múltiples restaurantes con propuestas indias, javanesas y tailandesas. En la primera de las opciones podemos disfrutar un “Bara”: pan elaborado con arvejas y vegetales, que arriba lleva un puré de papas ¡picantísimo!

Si entrar a un restaurante típico en Surinam es una experiencia, entrar al supermercado es un festín para nuestros sentidos; especialmente para el olfato que se excitará con aromas a curry, maní, coco, té, y muchas especias. Es justamente en el supermercado donde encontramos el afamado ron Borgoe en su versión Extra añejo.

Degustando rones de Surinam: Borgoe Extra y Black cat

En la copa del Borgoe extra añejo, mi olfato identifica aromas marcados a frutas como la concha de naranja y ponsigué. Al profundizar se resaltan notas a vainilla, flan, clavos de olor y nuez moscada; para finalmente disfrutar de un sabor que se pasea muy equilibradamente entre tostado y especiado.

Los locales disfrutan más de un ron blanco llamado “Black cat”, un destilado que emana aromas fuertes a alcohol, y que en boca sientes que quema por su potente sabor amargo, y bajo dulzor. Los criollos dicen que ese es el auténtico ron nacional, y que el Borgoe se elabora para los turistas. Yo, como buen extranjero, prefiero la segunda opción.

De un país del que no se sabe casi nada, que tengan un ron con al menos una ligera proyección internacional es todo un éxito. La botella del ron Borgoe debería estar entre los símbolos patrios de Surinam, porque gracias a ese destilado la gente comenta un poco sobre este país que para los latinos es un desconocido.

El plan de continuar a la Guyana Francesa ha fallado, el recorrido es muy largo y mi tiempo por esta zona es ya corto. Volveremos al Caribe donde aún nos quedan islas y rones por descubrir…

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