Viajes con sabor a Ron: Turks & Caicos

¡Ay, las islas Turks & Caicos! Ni yo me lo creía cuando en medio de la planificación de este Viaje con sabor a Ron se atravesó la posibilidad de visitar este archipiélago ubicado entre Bahamas y República Dominicana. De estas islas se sabe lo necesario: maravillosas playas tropicales, paisajes soñados, y un ron local que deleita a propios y visitantes.

Gabriel BalbásSu lema tan cierto “Beautiful by nature, clean by choice” (‘Hermosas por naturaleza, limpias por elección’) es el eslogan ideal que define a este territorio británico de ultramar conformado por 8 islas grandes y más de 20 pequeñas que no alcanzan los 950 km2 y con menos de 35 mil habitantes que reciben el gentilicio de turcocaiqueños. El origen de su nombre es aún más sencillo: Turcos refiere a la abundancia de una especie de cactus cuya forma recuerda a un fez turco (tipo de sombrero), y Caicos es una de las derivaciones de Lukku-Cairi, una voz con las que los propios taínos se autodenominaban y que significa Hombre de Islas, pero que refiere en este caso a la abundancia de bajos, como cayos, también con el mismo origen indígena.

Tras una noche de navegación anclamos muy temprano en Grand Turk –la isla principal del territorio llamado oficialmente Turks and Caicos en el océano Atlántico- pero ¡Sorpresa! Una lluvia fuerte amenazaba con dañar el único día que tenía para conocer los rones de estos lares. No me quedaba más que apelar a los rezos a San Isidro Labrador (quien quita el agua y pone el sol) y a San Cristóbal -el santo patrono de los viajeros- para que todo se encaminara nuevamente.

De pronto el clima tropical hizo su magia –o San Isidro el milagro- y las nubes comenzaron a dispersarse, el sol se asomaba con cierta intensidad, revelando los más hermosos colores que pocos lugares en el mundo pueden regalar. Desembarqué apresurado con un único propósito: probar Bambarra, el ron local que ya conocía de referencia por las apreciaciones de algunos apasionados de los destilados.

Una mezcla de rones del Caribe da vida a los rones de Turks & Caicos

Turks & CaicosBambarra es un ron bastante especial porque se realiza a partir de una mezcla de varios rones seleccionados en distintas islas del Caribe. A diferencia de otros países, donde compran la materia prima y la importan para el proceso de producción local, esta marca compra rones ya destilados y envejecidos, para luego mezclarlos y lograr un producto con valor diferencial de características propias. Realmente solo el blending y el embotellado ocurren en el territorio; sin embargo, no dudan en catalogarlo “El espíritu de Turks & Caicos”.

Los creadores de este destilado estuvieron dos años trabajando en la necesidad de darle a Turcas y Caicos un ron propio, buscando la estatura del resto de las islas del Caribe donde esta bebida es un apetecido producto para los visitantes.  Para ello, analizaron los rones disponibles para importar y mezclar ofrecidos por otras Antillas, obteniendo un licor que se asemejara a la herencia cultural y al paladar de la zona.

Una cata de rones frente al mar

Turks & CaicosJusto al bajar del barco, al lado del puerto, está una barra con vista al mar que tiene como propuesta principal los rones Bambarra en sus presentaciones: Blanco, Black 4 años, Coco, Bambarra 2 años, Reserva 8 años, y Trouvador (llamado así en honor a Trouvadore, un barco de esclavos de la época colonial que naufragó en las costas, y trajo consigo a los antiguos pobladores de la isla).

El Bambarra 2 años es el más popular de la isla, por su accesible precio, sus toques a madera y el marcado alcohol, tiene las características que normalmente enganchan a los europeos con los rones jóvenes del Caribe. La presentación de 8 años resalta más cálido en nariz, con toques a caramelo y vainilla, mientras en boca es dulce pero potente. Cada destilado es servido en una pipeta frente al paradisíaco paisaje que parece sacado de una postal. ¡Sin duda, una de las mejores catas de ron que he tenido en mi vida!

Con varios rones degustados, que hay que evitar que suban a la cabeza y acompañados por un calor de un sol resplandeciente, no queda más que lanzarse de chapuzón en las aguas de Grand Turk, la playa más transparente que haya visto hasta ahora: un agua tan clara que me deja ver mis pies en el fondo aún con mis 1.87 metros de altura.  Ron y aguas cristalinas. ¡Esto es un verdadero viaje con sabor a ron!


Gabriel Balbás

, , , , , , , , , , ,