Viajes con sabor a ron: un mojito en la Pequeña Habana de Miami

¿Han escuchado aquello de que todos los caminos conducen a Roma? Pues en el Caribe pareciese que todas las rutas conducen a Miami. Desde el aeropuerto internacional de esta ciudad de la Florida, o desde su puerto de cruceros – considerado uno de los que alberga mayor número de barcos del mundo-  se conecta con todas las Antillas caribeñas. Por ello, aunque me tardé en llegar, siempre supe que Viajes Con Sabor a Ron me llevaría en algún momento a esa urbe multicultural y llena de toques latinos que es la Miami de hoy en día.

Fundada en 1896, Miami es una de las ciudades más pobladas de los Estados Unidos. Los antillanos comenzaron a llegar masivamente a esta zona del Sur de la Florida a inicios de los años 60, residenciándose en la zona que ahora se llama Pequeña Habana. En 1980 llegaría la migración de haitianos y, con ellos, la Pequeña Haití. Posteriormente vendrían olas de centro y suramericanos, los cuales ubican a la población hispana en más del 65% de los habitantes de Miami, ofreciendo un paisaje multi-latino a la cultura de esta ciudad estadounidense; lo que se refleja en el idioma, las costumbres, la comida y la bebida.

Un viaje a Cuba a través de la calle 8

Todavía no he visitado Cuba, por eso me entusiasma tanto este acercamiento con las tradiciones de esa isla a través del barrio Pequeña Habana. Un bus me traslada desde el Downtown hasta la célebre calle 8 – quizás una de las calles más famosas del mundo – ícono del orgullo cubano en pleno corazón de Miami. Apenas me bajo, me imagino estar aterrizando en Cuba: letreros en español, habitantes que conversan con el acento isleño “¿Veldad?”, el humo de los habanos, el sonido del dominó, las fotos de Celia Cruz ¡Esto es un pedacito de Cuba en los Estados Unidos!

Camino por el boulevard de la fama, con las estrellas en el suelo de artistas como María Conchita Alonso, Gloria Estefan, Cristina Saralegui… El aroma del café también es envolvente, así como las vitrinas con guayaberas* blancas que roban mi atención. Es como encapsular los símbolos de Cuba y lanzarlos todos juntos en una sola calle.

Los mojitos cubanos que no tienen ron

RhumberoEntro a un restaurante de la culinaria cubana. Ya en mi mente sabía lo que iba a probar: el popular plato “Ropa Vieja” – corte de carne presentado en mechas o hebras, cocida, sazonada, guisada y acompañada con arroz y frijoles negros – y un buen mojito que no podía faltar. Mientras espero, me acerco a la pintoresca barra para ver cómo preparan ese “mojito a la manera tradicional”.

Aprecié el fino macerado, cómo incorporaban el azúcar blanca refinada, olfateaba la yerbabuena jugando con mis sentidos. Pero hay un detalle: no usan ron cubano ni caribeño, sino unas onzas de un licor estadounidense llamado Rhumbero que en su etiqueta declara que es un vino de naranja mezclado con destilados de caña emulando a los rones cubanos.

Debo confesar que cuando llegó el mojito yo me sentía bastante estafado ¿Cómo en plena Pequeña Habana me iban a dar un coctel cubano sin un ron real? Yo esperaba un ron Mulata, o me hubiese conformado con unas onzas de Bacardí, por ejemplo. Aunque decorado con caña de azúcar y realizado por un artista de la barra, mi pasión ronera se negaba a aceptar ese coctel como un mojito auténtico. Esto es un golpe al gentilicio cubano y sus sabores. Al menos la comida sí parecía apegada a la sazón de la isla…

A la manera de La Bodeguita del Medio

En Pequeña Habana uno esperaría los mojitos a la manera del célebre bar La Bodeguita del Medio, local que popularizó el coctel en la capital cubana. Una receta simple que lleva ron blanco (o dorado), unas ramitas de yerbabuena, jugo de limón, una cucharada de azúcar, hielo picado y soda. Opino que en Little Havana cumplen con todo, pero sustituyen el ron por un sucedáneo destilado de ron americano.

Matusalem, el ron en el exilio

Al salir del restaurante, luego de cruzar por el parque de dominó, entré a curiosear en una tiendita de tabacos, y ahí –entre vitolas y humo- un señor mayor fumaba y sostenía en la otra mano lo que parecía una copa de ron. Le pregunté ¿Qué bebían los cubanos en Miami? Y me confesó que él tomaba siempre Matusalem (escrito así, con M) un ron de origen cubano que luego se exilió en República Dominicana donde le siguen produciendo.  Me ofreció un trago ¡Y se lo acepté! Ahora sí siento que di mi paseo por los sabores de la Cuba en el exilio; un sorbo de un buen ron cubano para cerrar la comida.

Sigo caminando, porque una ciudad como Miami tiene muchos rones por degustar y sitios por mostrar. Ahora iré en busca de los rones estadounidenses, que si bien no son los más conocidos vale la pena probar para poder comentar.

*Camisas de vestir elaboradas en lino o algodón, usualmente unicolores y de colores claros, muy propias de la zona del Caribe. En España se le conoce como “Cubanas”.

Gabriel Balbás

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