Humo y Tabaco: Whisky Ballantine’s

La historia del whisky Ballantine’s comienza en 1827, cuando George Ballantine creó una pequeña tienda de comestibles en Edinburgo, en donde también vendía algunos whiskies. En 1865 abrió un local más grande en Glasgow, en donde se concentró más en vinos y licores para un público de mayor poder adquisitivo, que aparentemente incluía a la familia real de la India. Para este momento Ballantine comenzó a experimentar con la creación de sus propios blends de whisky y para cuando su hijo tomó el negocio el crecimiento de la empresa era mucho mayor al que podían manejar y lo vendieron a Barclay & McKinlay en 1919, quien a su vez lo vendió a Hiram Walker Gooderham & Worts en 1937 que le permitió crecer aún más, especialmente hacia nuevos mercados en Europa. Luego, en 1988 la compañía comenzó a ser parte del conglomerado mundial de bebidas Allied Domecq, y en 2005 fue adquirido por Pernod Ricard, quien posee la marca hoy en día.

El whisky de blend de Ballantine’s, llamado Ballantine’s Finest Blended Scotch Whisky, es el producto principal de la marca, y es una mezcla de 50 whiskies de malta y 4 whiskies de grano, y todos llevan una maduración de al menos 3 años en barricas de roble, como indica la ley escocesa.

La botella de Ballantine’s es clásica, cuadrada, como la que aparece en la portada de este artículo. La botella no es fácil de agarrar, pero cumple un propósito de ser cómoda para cargar, especialmente para ser un whisky económico en la categoría de los blends.

En copa el Ballantine’s tiene un color de oro pálido, y al inclinar la copa y darle un par de giros el whisky deja una película muy ligera en la copa de la que descienden varias lágrimas pequeñas y delgadas, que casi corren hasta el fondo.

En nariz se siente principalmente una fuerte nota de caramelo con miel, acentuada por brezo y notas más suaves de pasas y regaliz rojo, que me hace pensar en que el whisky puede tener añejamiento en barricas de jerez. Luego de dejar la copa descansar aprecio aromas frutales como jugo de manzana y duraznos enlatados, así como aromas más relacionados con whiskies de grano como cáscara de limón y de naranja, así como tabaco mojado.

Sin embargo, los aromas tienen una calidad demasiado penetrante, que parece opacar los aromas más agradables. El whisky parece complejo, pero también parece estar inclinado hacia una dulzura de grano para ser más apreciado.

En boca, el Ballantine’s se siente como una experiencia que no quisiera repetir muy a menudo. El whisky comienza con una sensación picante que me quita las ganas de tomarlo sin hielo, gracias también a que es bastante dulce. Tiene toques de jugo de manzana fermentado, brezo, regaliz de cereza y toques de frutas enlatadas y frutos secos. El resultado carece de equilibrio y esto me lleva a pensar que es solo un whisky que combinaría bien en cócteles.

El sabor perdura poco tiempo, dominado principalmente por sabores de caramelo y toffee y un sabor que me recuerda a cuando fumaba y al día siguiente olía el cenicero que había usado toda la noche. También se siente extracto de almendras y jarabe de maíz. Creo que para que te guste el Ballantine’s tienes que estar acostumbrado a él, pero en verdad no tengo intenciones de seguir haciéndolo.

Así como con los tabacos no quiero ser negativo, me cuesta serlo así con los destilados por igual. Pero no puedo negar que el Ballantine’s simplemente no me gusta y que la cata de éste no la disfruté. Traté de recordarme varias veces que el Ballantine’s no es un whisky para tomar solo, sino un whisky económico para cócteles, pero fue poco lo que me inspiró a tomarlo combinado.

Ficha Técnica:

  • Fabricante: Pernod Ricard
  • Nombre del Whisky: Finest Blended Scotch Whisky
  • Marca: Ballantine’s
  • Origen: Escocia
  • Edad: Al menos 3 años
  • Precio: $17
  • Densidad alcohólica: 40%
  • Puntuación: 76

Autor: Diego Urdaneta.

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